jueves, 15 de enero de 2026

MICRORRELATOS

La SER organiza cada semana un concurso de microrrelatos que no deben exceder las 100 palabras y que tienen que empezar con una frase obligatoria que ellos marcan. Dejo aquí un unos microrrelatos que he escrito con esas frases:



UN POLICÍA SE DETIENE ANTE ÉL...











PRESENCIA   

 Un policía se detiene ante él, aunque no lo ve ha sentido su presencia, ha escuchado sus pasos y reconocido su perfume. Palpando formas en el aire ha logrado cogerle por la cintura y entonces, trayéndole hacia sí, le ha besado en la boca y después, sonriendo, le ha dicho:  “Anda vete, que estás loco. Nos vemos luego en casa”.  Porque el hombre invisible, como cualquier superhéroe, después de la dura tarea de enfrentarse a los villanos y luchar contra el crimen,  se ha ganado el derecho a visitar a su novio en la comisaría, aunque sea en  horas de trabajo.

  EL VERDUGO DEL TIEMPO

Un policía se detiene ante él, pero no le reconoce. Aunque ha cometido múltiples crímenes, aunque ha matado y extorsionado, aunque su nombre causara pavor.

Él, herido en su orgullo, dirige al policía la peor de sus miradas, aprieta las mandíbulas y le reta con las manos.  Entonces el policía, le dedica una sonrisa afectuosa y le pregunta: ¿Abuelo, le ayudo a cruzar la calle? Y él, que fue el hombre más buscado del país , el más temido, sufre ahora  la humillación de cruzar  el paso de cebra con la ayuda de su andador y escoltado por un policía y piensa: ¡Que mierda de vida!

 

AÑORO ESE SABOR...








COMPOSICIÓN

Añoro ese sabor tan delicioso a perejil y a ajo bien picado y la música que hacía mi madre al machacarlos en el mortero de latón. Echo de menos el estribillo que sonaba en la cazuela mientras se cocinaba el guiso de patatas y el canto agudo de la olla a presión representando un aria memorable.

Recuerdo con nostalgia  la percusión rítmica del cuchillo redoblando sobre la tabla y el baile que dibujaba mi madre en el aire con la cuchara  mientras dirigía todo lo que sucedía en los fogones.

Y no pude ser cocinero como ella, no tenía talento, así que me hice director de orquesta.


UN TRANVÍA LLAMADO ALIMENTO

Añoro ese sabor tan delicioso a perejil y a ajo bien picado que ponías en el guiso de patatas. Tu salabas, yo probaba, tu removías, yo bajaba el fuego, y aunque no habláramos sentíamos una fuerte conexión con aquella coreografía. Lo recuerdo con nostalgia porque la cocina se convirtió en el último territorio común, el único lugar de encuentro, y rodeados por el aroma a pan tostado y  café hirviendo podíamos fingir que compartíamos apetito y no solo rutina. Pero un día nuestro amor se quedó definitivamente frío, como un plato que  lleva ya mucho tiempo servido .


COMENZÓ A MORDERME COMO SI ME RECONOCIERA









EL MEJOR AMIGO

Comenzó a morderme como si me reconociera, clavando sus colmillos en mi pierna cuidadosamente, sin hacerme daño, pero dejando una marca que indicaba que yo era suyo. Había husmeado a otros personas pero no le habían convencido y finalmente se detuvo ante mi. Me puse muy contento de que me eligiera porque estaba harto de estar solo y necesitaba  cariño. Por fin me liberaron de las jaulas del refugio para seres humanos. Me sentí feliz de ir agarrado a la correa que el llevaba para que yo no me perdiera de camino a su casa.


FIDELIDAD

Comenzó a morderme como si me reconociera. Era un perro flacucho y feo que salió de la nada, alguien debía haberle abandonado porque sus ojos reflejaban tristeza. No debió bastarle al dueño   todo el amor y fidelidad que le tenía el perro, ni que lamiera el viento de alegría cuando le  paseaba, ni que moviera la cola como una bandera  cuando llegaba a casa, porque lo que le faltaba era pedigrí. Le entendía perfectamente, a mí también me habían dejado alegando que me faltaba clase. Así  que le acaricié,  me lo llevé a casa y  le puse mi nombre.


VIENTO

Comenzó a morderme como si me reconociera, el viento me arrancaba el sombrero a dentelladas y aullaba mi nombre. Yo trataba inútilmente de apartarlo con la mano pero él pensó que estábamos hechos de la misma materia y no quería parar.

Seguí subiendo a la montaña, el viento inflaba mi chaqueta como si fuera una vela y me subía hacia arriba con el ímpetu con que una madre coge en brazos a su hijo.

Y cuando llegué a la cima me dio un último empujón y luego paró su respiración. Por fin pude volar solo.


EL POEMA QUE ÉL NUNCA TERMINÓ








POEMA

El poema que él nunca terminó decía:

“Hay días en que sale el sol como una horca,

tensando la cuerda de la vida

 hasta que se rompen los sueños.

Hay días que parecen noches,

porque lucen un espíritu oscuro

que lo cubre todo  de tristeza .

Hay días que son como una condena,

y el calendario es una sentencia

clavada en el alma  y en los zapatos.

Hay días en que nada importa,

hay días en  que sale el sol como una horca

y cae la noche como una guillotina.

Hay días en que  me  quitaría la vida…  (puntos suspensivos)”

 

OBRA FINAL

El poema que él nunca terminó habría de ser la cumbre de la literatura, haría llorar a los hombres y  dudar a los dioses ,  por eso meditaba cada palabra y hacía sonar cada rima en el renglón de un pentagrama.

El poema que él nunca terminó resumiría toda su obra y sería el culmen de la belleza, por eso no debía apresurarse al escribirlo y había metáforas en los que había empleado más de una década. Hacer cada verso era la misión a la que había consagrado su vida.

El poema que él nunca terminó lo acabó el marmolista esculpiendo el epitafio de su tumba.


NO RECORDABA HABERLO ESCONDIDO TAN BIEN








EL TIEMPO

 No recordaba haberlo escondido tan bien pero hacía tiempo que no veía al niño que fui. Lo había tapado con capas de madurez, trabajo y obligaciones.  Pero ayer me puse a limpiar papeles y ordenar cajas antiguas y de repente apareció entre los tebeos de Mortadelo y Filemón y las historietas del capitán Trueno. Me miró con tristeza y me echó en cara haberme  olvidado de él. Pasamos el resto de la tarde juntos viendo películas en el Cinexin y jugando con el Scalextric. Mañana buscaré al adolescente que fui entre los discos de Supertramp y Miguel Ríos.

MI TESORO

No recordaba haberlo escondido tan bien. Oculté mi corazón en la bebida, donde ella no pudiera encontrarlo, porque ya antes me lo había robado y me costó mucho recuperarlo. Cuando volví a verla en aquel bar, donde habíamos pasado largas noches de sábado, me mantuve tranquilo, no lo llevaba encima así que no podía volver a quitármelo. Me dedicó esa sonrisa infinita con la que antes me derretía pero no fundió ni los hielos de mi vaso. Lo malo es que ahora no encuentro mi corazón. Es la última vez que dibujo el mapa del tesoro en una botella de ginebra.  N    


TE REINSERTAN EN UNOS GRANDES ALMACENES








LOS TIEMPOS CAMBIAN

  Te reinsertan en unos grandes almacenes. Yo,  que fui venerada por los hombres en la antigüedad,  soy ahora tan solo un maniquí en la 3ª planta de “Señoras” y aunque no tengo brazos luzco un caro vestido de noche, es lo que toca .  Pero prefiero estar aquí que en el Louvre, los museos son como residencias de ancianos, lugares aburridos donde  te visitan, sin mucho entusiasmo,  en un horario acordado. Mejor le va a la Victoria de Samotracia, que  abrirá  el desfile de ropa íntima de los  ángeles de “Victoria Secret”. Soy la Venus de Milo y estos son otros tiempos.


 SUPONGO QUE ALGUNOS HÁBITOS SE HEREDAN SIN QUERER










CONCURSO

Supongo que algunos hábitos se heredan sin querer, como el que tenía mi padre de enviar cuentos y poemas a concursos literarios. Nunca le premiaron ninguno, ni tan siquiera una mención, pero él seguía enviándolos cada semana con la ilusión del que juega la lotería, esperando que algún día  tocara . A mí, la verdad, no me gusta la literatura pero escribo  por honrar su memoria y conseguir lo que el tanto buscó. Solo hay dos opciones: o termino ganando el concurso de microrrelatos de  la radio o volaré desde la terraza de la 8ª planta de Gran Vía 32, como hizo él.


POR SI UNA NOCHE DECIDE DEVOLVERNOS LO QUE NOS QUITÓ



 






AMARGA NAVIDAD

 Por si una noche decide devolvernos lo que nos quitó , mi hermano y yo seguimos poniendo una copita de anís y unas cabritillas de mazapán encima de la mesa, porque llevamos 2 años que Papa Noel no nos deja ningún regalo al pie de la chimenea, pero al menos que nos devuelva los zapatos.

 

 CAPITAL

 Por si una noche decide devolvernos lo que nos quitó dejo encendida una luz dentro de la casa. Tu marchaste a la ciudad buscando el neón y la fama, yo no podía abandonar las estrellas y la montaña. Tu querías el brillo del asfalto y coches de alta gama, yo el caminar de mi burro y el rocío de la mañana. Tu querías la animación y el ruido, yo el silencio y después la calma. El progreso fue quien nos separó pero a mí el futuro no me dejó nada. Dicen que los pueblos se mueren y yo tengo el alma vaciada.

 


YA ESTÁ AQUÍ OTRA VEZ LA CORRIENTE DE AIRE






LA RENDIJA

 Ya está aquí otra vez la corriente de aire que entra por la rendija . Maldita corriente que me trae  el aroma de los campos  y el  canto de los pájaros que luego anidan en mi cráneo. Por favor sellad su paso, porque aquí dentro reina el silencio y el orden pero afuera todo brilla y exige esperanza. Yo ya pagué ese precio. Cerrad a cal y canto  la lápida de mi sepultura,porque la muerte es una noche eterna a la que uno se acostumbra, pero es cruel  ver que  en el horizonte apunta la luz del sol pero nunca amanece.

 

DESEOS

 Ya está aquí otra vez la corriente de aire, eso me pone contenta. Porque me  aburro de estar tendida al sol en la terraza,  sin otra cosa que hacer que bailar una triste sardana junto a mis compañeras.  Y es que el aire  me hace moverme como un ala, como una bandera y aunque los hombres  me admiran cuando voy pegada al pecho de mi dueña, mi cuerpo de algodón dice poco cuando estoy sola y quieta.

Y solo deseo que un día el aire  tenga suficiente fuerza, como para soltar las pinzas que me sujetan y así poder volar libre, como una cometa.

 

 QUE SE ROMPA LA CUERDA

Ya está aquí otra vez la corriente de aire, a tomar por saco. Se creen los niños que soy un puto perro y tiran del hilo como si fuera una correa. Arriba, abajo, arriba, abajo, me hacen cabecear bruscamente a base de tirones  mientras mi cola firma garabatos absurdos en el  cielo. Solo espero que algún día se rompa la cuerda y por fin pueda volar libremente. Desafiaré a las  nubes y  sé que  en   algún momento caeré al mar, como le ocurrió a  Ícaro, pero más vale disfrutar de un día de libertad que ser toda la vida un esclavo.


 DESTINO

Ya está aquí otra vez la corriente de aire que me arranca el sombrero y aúlla  mi nombre. Trato inútilmente de apartarla con la mano pero me ignora, infla mi chaqueta como si fuera una vela y me levanta del suelo  con el ímpetu con que una madre coge en brazos a su hijo. Ignoro que es lo que pretende pero me empuja  arriba de la montaña con un propósito que desconozco. Y cuando llegamos a la cima me acerca al precipicio  y me da un último empujón y luego para su respiración  . Ahora tengo que volar solo.


LA DUDA

 Ya está aquí otra vez la corriente de aire y me pregunta, pero mis dudas continúan. Hace ya un año que estoy aquí y no tengo claro lo que quiero, aunque la barca espera hace tiempo  en la bocana de la playa. Cada vez que viene el aire y empuja la vela me pone en la tesitura de tomar una decisión: ¿Hacerme a la mar y volver a la civilización con los míos   o quedarme para siempre solo  en esta isla paradisiaca ? ,¿Volver al runrún de los vehículos o quedarme aquí con mi biblioteca de conchas y la orquesta de caracolas?... El dilema del naufrago.

 








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